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Hay quien dice que la industria de la música se está acabando y que esto es derivado por los altos índices de piratería. Si nos ponemos a analizar las cosas con mayor profundidad, caeremos a la razón de que realmente lo que está acabando son los sistemas antiguos de comercialización y aunado a que las grandes transnacionales no han sabido adaptarse a los grandes cambios tecnológicos o mejor dicho, prefieren seguir imponiendo las mismas condiciones y sus obsoletos formatos para dar permanencia a los monopolios y seguir fijando sus precios al público con altos márgenes de ganancias para poder sostener una planta laboral muy elevada y muchas veces incompetente que sólo estaban en sus puestos temporalmente y haciendo labores exclusivas de relaciones públicas, ocasionando que los costos de producción se elevaran al grado de que los discos compactos resulten inaccesibles para el consumidor final. Como una bola de nieve, esta situación derivó a que existiera la piratería y logrará hacer lo que no se pudo en muchos años, bajar los precios en forma drástica y redefinir el futuro en la industria musical.
Por si fuera poco, las nuevas tecnologías han hecho su aparición. El boom del formato mp3 a mediados de los 90’s que comprimía archivos de música reduciendo su tamaño original hasta 15 veces, se popularizó básicamente por dos razones, la primera porque a pesar de usar algoritmos de compresión con perdida que le restaba fidelidad al sonido, dicha perdida no resultaba perceptible al oído humano. Otra de las razones y consecuencia de la flexibilidad y portabilidad del mp3, fue el modo en que comenzó a distribuirse a través de internet, donde apareció una variedad de software que le facilitaban a cualquier persona que estuviera conectado a la red, compartir la música sin costo alguno: el famoso NAPSTER que precedió a los programas que hoy tenemos casi por default en nuestras computadoras, ARES, LIMEWIRE o ITUNES; además, la aparición de las redes sociales que en menos de cinco años proliferaron como una plaga y se hicieron populares sin importar latitudes ni altitudes, YOUTUBE, FACEBOOK, MYSPACE, TWITTER, sólo por mencionar algunas.
Con estos datos, nos queda claro que la industria se resiste a hacer los cambios necesarios para comercializar los productos de una nueva manera; los cambios y adaptaciones NO siguen la velocidad en que ahora ocurre todo en el ciberespacio, corriendo el riesgo algunas empresas de discos a colapsar sus ventas o a que sea demasiado tarde lograr consolidarse. De ahí que las producciones independientes hayan proliferado en los últimos tiempos y existan ejemplos de éxito en algunos artistas sin el apoyo de los grandes conglomerados de la música.
Creo que en la actualidad, para un artista resulta mucho más fácil lograr promocionarse en forma inmediata, sin embargo; sigue faltando que el mercado musical acepte o redefina las reglas y los formatos para la música, así como en un tiempo pasamos del disco de 45 revoluciones, long play, track 4, cassette, disco compacto etc. etc., ahora debemos emigrar a las nuevas tecnologías del internet, que nos han demostrado su flexibilidad a tal grado que hoy pueden ser reproducidas en prácticamente cualquier celular con muy buena calidad.
Yo espero que no nos resistamos al cambio y empecemos a ver que la música no se acabará NUNCA, por el contrario lo que tiene que acabar es la resistencia al cambio tecnológico; usted que me lee, permítase formar parte de ésta transición y entrar de lleno al maravilloso mundo de la tecnología musical.
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saludsos