21 de Mayo de  2012  2:32 am
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JUAN DIEGO TORRES CABRAL/ Periodista, ensayista, analista político PDF Imprimir Correo electrónico
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PobreEl mejor 
Domingo 24 de Julio de 2011 21:57

El domingo 24 del presente julio, 139 mil 445 maestros normalistas y egresados de diversas universidades se sometieron al Examen Nacional de Habilidades y Conocimientos Docentes. De ellos, 14 mil 905 lo hicieron aquí en Jalisco, según estadísticas de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

Todos los examinados están en busca de alguna plaza en las 26 modalidades existentes en los subsistemas federal o estatal, entre ellas educación inicial, preescolar, primaria y diferentes asignaturas en secundaria.

Desde su primera edición, en 2008, el ahora llamado Concurso Nacional para el Otorgamiento de Plazas Docentes ha generado división de opiniones. De hecho, esa primera edición provocó el enojo de los normalistas, que se sintieron injustamente desplazados por los aspirantes universitarios, quienes obtuvieron mejores calificaciones.

Los resultados del último examen aparecieron ayer, y ya han despertado censuras. Un diario local afirma: “En México, quienes buscan una plaza docente no son maestros de excelencia”. El reportero fundamenta esa afirmación en el hecho de que, en el examen del año 2010, “ninguno [de los examinados] acertó en las 80 preguntas del examen; el más alto respondió bien 75”.

Añade la información que, para la asignación de plazas, en aquellos casos en que los aspirantes fueron poco numerosos, “se recurrió a aspirantes que obtuvieron menos del 50 por ciento de aciertos en el examen nacional”. Y precisa que, en las primeras tres ediciones del concurso, quienes obtuvieron una plaza “sacaron, en promedio a nivel nacional, un porcentaje de aciertos de 67.3”.

Muy probablemente este año se han registrado resultados semejantes. La situación invita a concluir que los docentes mexicanos están mal preparados; que, como dice la información aquí comentada, quienes buscan una plaza no son maestros de excelencia.

Es cierto que no faltan los docentes mal preparados, pero afirmar así en bloque que los maestros son malos constituye una generalización, y generalizar suele ser poco veraz además de injusto. En el peor de los casos se trata de una apreciación discutible.

No soy maestro, y por lo tanto creo no mostrar parcialidad al tratar este tema. Sin embargo recuerdo aquí el principio aplicable a aquellos profesores que reprueban a muchos de sus alumnos, a veces a más de la mitad del grupo, a veces al 90 por ciento de sus educandos. Los porcentajes muy elevados de reprobación suelen revelar

 incapacidad del docente para enseñar, o para despertar el interés en su materia. En pocas palabras, el maestro reprobón se reprueba a sí mismo.

Desde luego, hay otra posibilidad: que el examen en sí esté mal diseñado, que incluya elementos que generen confusión de quienes intentan responderlo. Hay “pruebas” que hacen quedan mal a quienes estudiaron y permiten a los flojonazos sacar buena calificación. Dicen los teóricos que un buen examen es aquel que permite “discriminar”, es decir, determinar con exactitud quién se preparó bien y quién se dedicó a la vagancia.

Tengo la sospecha de que no se distinguen por su claridad los exámenes aplicados por la SEP a los aspirantes a plazas de docentes. He tenido en mis manos hojas de reactivos preparados para evaluar a alumnos de primaria o secundaria, o para regularizar a adultos. Todos esos exámenes adolecían del mismo defecto: en las preguntas de opción múltiple aparecían dos y hasta tres opciones que podrían considerarse correctas. Lo subrayo: dos o tres de las cuatro opciones podrían considerarse correctas. Para efectos prácticos, implicaban gran porcentaje de discrecionalidad en la evaluación, si la revisión la hacía una persona; o una gran dosis de arbitrariedad si quien programó la revisión por computadora determinó –por sí y ante sí– cuál respuesta debería considerarse la acertada.

Volviendo al multicitado examen nacional, ¿ninguno  de 139 mil 445 maestros participantes a nivel nacional pudo contestar correctamente todos los reactivos? ¿Ninguno de los 14 mil 905 participantes de Jalisco estaba bien preparado? Me permito dudarlo. Por lo tanto, sospecho de la idoneidad de la prueba aplicada.

Hay un argumento a fortiori. La Secretaría de Educación Pública se ha caracterizado por el divorcio entre sus funcionarios y técnicos y el conocimiento de la realidad nacional. Parapetados detrás de sus escritorios, alojados en oficinas con aire acondicionado y con acceso a los adelantos técnicos, quienes diseñan programas –o exámenes, o reformas educativas– desconocen el quehacer diario de los docentes, o las necesidades efectivas de los alumnos.

Si usted duda de la verdad de esta situación, simplemente recuerde las características de casi todas las reformas aplicadas a nuestro sistema educativo. Se ha tratado de copias de conceptos y desarrollos válidos para las condiciones irrepetibles de otros países, y en ocasiones hasta se han adoptado sistemas desechados por inservibles en otras latitudes.

Las soluciones geniales propuestas por los burócratas de la SEP suelen resultar inaplicables en nuestro medio. Si esos genios diseñaran sistemas de transporte, muy probablemente adoptarían algo parecido a la “red flu” utilizada por Harry Potter y sus compañeros magos. Una magnífica solución para Londres y para todo el Reino Unido, pero ¿cuántas chimeneas hay en todo México para viajar por ellas? Un pequeño detalle, ¿verdad? Un pequeño detalle como los que olvidan los genios de la SEP…





Última actualización el Domingo 24 de Julio de 2011 22:12
 
Comentarios (1)
La docencia
1 Martes 26 de Julio de 2011 16:13
Pepita
Estimado Juan Diego

Tiene Usted toda la razón de lo que ha escrito, soy universitaria y por los comentarios de compañeros docentes que trabajan en la sep, son acosados por los normalistas y sus sindicatos menospresciando su trabajo frente al aula, considero que nadie debe de ver menos el trabajo otro. Lo que nos debe de preocupar es que el cliente que tenemos los alumnos salgan de las aulas con un portafolio de lo que aprendieron y que no tengan a nuestro país en tan bajo concepto. En vez de pelear que se pongan a trabajar y no anden buscando puestos politicos.
Gracias ...

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